Tras una, sencilla pero complaciente comida, y en el momento dulce de los cafés y la tertulia de una buena sobremesa, acompañado de buenos amigos, colegas de profesión, todos ellos relacionados con puestos de gestión en la empresa, parecía inevitable que, con la que está cayendo, el tema de conversación no podía ser otro, y sin ninguna originalidad en un principio por nuestra parte, que la tan comentada, nombrada, tremenda, temida, fatídica, sufrida… CRISIS.
Crisis que, por otra parte, y en el momento de escribir este artículo, no trae, salvo algún, incluso tal vez previsible, movimiento alcista en bolsa, y como va siendo habitual, más que nuevos y cada vez más preocupantes datos e insufribles previsiones.
Ahí están, y para muestra, el desplome del precio de la vivienda, el crecimiento desorbitado de la deuda, la caída del turismo, etc. etc. etc. y muchos más, desgraciadamente, etcéteras que sumar a la que ya parece interminable lista.
En todo esto, a un servidor, el pasado día 11 de este presente mes, le fue posible asistir, acompañado de unos también buenos amigos y compañeros de inquietudes emprendedoras y empresariales, al “Business Forum”, en el entorno de redIVEX09 en Valencia, donde tuvimos la oportunidad de escuchar y departir con figuras de la economía española de la talla de Isabel Aguilera, Fernando Trías y Leopoldo Abadía.
Y entre una reunión y otra, lo escuchado y lo expuesto, lo compartido, en fin, tomando nota de aquí y de allá, con figuras todas ellas de la economía, cada uno a su nivel y en su lugar, de las que siempre sale uno aprendiendo, que no es poco, es cuando uno se para, piensa, medita y… concluye.

La crisis está donde está y ya la tenemos diagnosticada, a pesar de haber sido llamados casi de todo aquellos “antipatriotas” que se atrevieron a denunciarla cuando, al parecer, no era propicio.
La crisis ya todos sabemos, o por lo menos, barruntamos e intuimos a qué se ha debido. En mi caso con total conformidad con la afirmación de don Leopoldo cuando la llama “Crisis de Decencia”.
La crisis en muy gorda, gordísima, y nadie sabe, ni tiene puñetera idea, lo jure o lo perjure, cuándo acabará; entre otras cosas porque nadie conoce su verdadera magnitud en forma cuantitativa, o lo que es lo mismo, nadie conoce la magnitud del agujero producido por los créditos basura que han infectado los mercados financieros internacionales. Y entre otras cosas porque nadie ha conocido una crisis como esta en que las medidas que para otras fueron efectivas, para esta ni “flowers” (que se suele decir), con lo que la inactividad, ineficacia e ineficiencia de aquellos que tendrían que velar por nuestro bienestar es patente y manifiesta.
¿Y entonces…? Cuestión de actitud.
Creo recordar que es en una didáctica conversación mantenida entre el conejo blanco y Alicia, la del País de las Maravillas, cuando este, el conejo, le dice a la pequeña Alicia algo así como que “cada vez vamos a tener que correr más para mantenernos en el mismo sitio”.
Hay que moverse. Hay que actuar. Arremangados los blusones, plenos de coraje los zurrones y a trabajar. ¿Acaso confía el lector en que alguno de sus políticos favoritos, a base de talante, disimulos y promesas vanas sin ninguna base realista, va a venir a salvarle y a devolverle el estado de gracia de años atrás? Si la respuesta es “sí” pues cada cual es cada cual. Si, como supongo, la respuesta es no, cuestión de actitud, arremangados los blusones…
“La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche. Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”… Trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora: la tragedia de no querer luchar por superarla” que decía el gran Albert Einstein.
En el citado Forum, Isabel Aguilera nos recordó la cita del presidente Kennedy cuando afirmaba: “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país”, y no tanto porque a nuestro país no le haga falta nuestro esfuerzo, que le es primordial, sino más porque nuestro país, dígase nuestros políticos, no van a venir a hacer nada por nosotros.
Fernando Trías afirmaba que la crisis empezará a desparecer cuando dejemos de hablar de la crisis. Lo cierto es que saldremos de ella; la superaremos. Sí, lo haremos ciertamente; pero no debemos esperar a entonces para volver a actuar. Las nuevas oportunidades se aprovechan hoy porque es hoy cuando aparecen. Estas no nos van a esperar. Hoy es el momento. Hoy es el lugar. Es cuestión de actitud.
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Llevaba yo ya días cabizbajo y meditabundo, tras conocer la escalofriante cifra de
futbol el domingo por la tarde, ya fuere en el campo o en televisión, nunca pasa nada, que para eso, para que nos lo arregle, ya tenemos a Zapatero, repartiendo subvenciones que siempre se llevan, vaya usted a saber por qué, gente con conocidos apellidos y acaudaladas cuentas bancarias, mientras otros las ven pasar sin poder “pillar cacho”. Eso sí, que con el Plan E todos contentos, reactivando la economía a base de vender carteles con el susodicho nombre a casi dos mil eurillos por cartel, que, por cierto,
Y si 
Y así animo al que sepa y pueda a pensar en el pesar; en el pesar de quien no puede y no sabe, para que, viendo lo que se ve, codo con codo, podamos este carro empujar.